viernes, 24 de junio de 2011

RUTA DE LA COLA DE CABALLO POR LA SENDA DE LOS CAZADORES(P.N. DE ORDESA)

Comenzamos el día sobre las 07.15.El día estaba soleado.Estábamos alojados a 45' de Torla en un pueblo muy pequeño y muy tranquilo, donde la dueña de la casita nos preparó un desayuno para cargar bien las pilas,ya que el día prometía.
Sobre las 09.00 salíamos hacia Torla.Sin palabras de los paisajes que se veían de camino y se notaba que la carretera se empinaba hasta llegar a Torla.
Como era Junio aún permiten ir con el coche hasta el aparcamiento de la pradera de Ordesa,porque durante Julio y Agosto hay que dejar el coche en Torla y hacer la aproximación en autobús.
Al llegar al aparcamiento ya no quedaban muchas plazas libres.Serían sobre las 10.00 de la mañana.Lo que hicimos fue ir a los aseos y acercarnos al punto de información.Después comenzaba nuestra aventura...sobre las 10.15h.
La ruta se divide en en 3 partes:La subida por la senda de los cazadores hasta el Mirador de Calcilarruego,aproximación a la Cola de Caballo por la Faja de Pelay y vuelta a la Pradera de Ordesa por el valle.
La parte más dura de la ruta es la senda de los cazadores.Es algo más de hora y media en constante subida y en zigzag hasta que se llega al mirador,con lo que realmente desde la salida del aparcamiento hasta el mirador apenas se avanza nada,sólo se sube.Nos tomamos la subida muy tranquilamente,ya que sabíamos que nos quedaban muchas horas de ruta.Hacíamos una paradita cada 15' para beber algo.Ayuda mucho el hecho que es una subida en la que predomina la sombra.Se suben desde unos 1300m hasta unos 1900m y cuando estás arriba en el mirador,se tienen unas vistas impresionantes,que compensan el esfuerzo de la subida,y desde donde se divisa el valle y el aparcamiento muyyyyy lejos....
 



 
 
 
 
 

A continuación iniciamos el tramo que es más bonito por las vistas y además es en ligerísimo descenso.Eso sí,ahora hay muchos tramos en el que el sol ya nos apretaba.Todo el tramo de la Faja de Pelay nos llevó desde las 12 del mediodía hasta las 15h.,momento de llegada a la Cola de Caballo.Íbamos a un ritmo suave,y parando para hacer fotos.
  Al poco del tramo de la Faja de Pelay se empieza a ver la Brecha de Rolando,que según cuenta la leyenda,tras ser derrotado en la batalla de Roncesvalles,decidió huir de sus perseguidores,y al verse acorralado por no encontrar  un paso por estas montañas,decidió arrojar su espada para abrir un hueco por el que pasar.
Desde este punto iniciamos un tramo en el que nos encontramos a muchísima gente,gentío que no abandonamos hasta la Cola de Caballo.La festividad de San Juan se dejaba notar....
Predominaba el pino negro.Todavía no se divisaba el Monte Perdido,pero estaba por llegar...Cuando lo empezamos a ver nos dimos cuenta de su grandiosidad y más de uno dijimos,por fin lo vemos!!!Desde allí ya quedaba poco para ver la Cola de Caballo.

 
 
 
 
 
Al final,el último tramo es un descenso más pronunciado y las piernas ya lo notaban.Pero ver la Cola de Caballo al fondo nos daba fuerzas para seguir.En este tramo final vimos muchos edelweiss.

 
 
La Cola de Caballo es de una belleza tal que no se puede expresar ni de palabra ni con fotos,hay que estar allí.Además,este año tiene un caudal grande por las lluvias y nieves.Hicimos las fotos correspondientes y nos buscamos un sitio para comer donde intentamos meter los pies en el agua.Y digo bien intentamos porque estaba fría no,lo siguiente...
Cuando estábamos sentados y comiendo,vimos gente que subía hacia el refugio de Góriz y a nosotros nos entró el gusanillo para la próxima visita a Ordesa,pero no subiendo por las Clavijas de Soaso,sino por la Senda de los Burros.

 
 
 
 
Después de comer y descansar retomamos el camino de vuelta a la Pradera por el valle sobre las 15.40h.Teníamos ganas de ver las Gradas de Soaso.Qué decir de ellas,preciosos esos escalones y saltos de agua.
Las piernas ya pesaban bastante y rellenamos nuestras botellas de agua en la fuente que había a mitad de camino de vuelta.Pasamos por varias cascadas más,por un bosque de hayas que parecía sacado de un cuento de hadas.Ya faltaba poco para llegar a la Pradera,estábamos muy cansados pero después de 8h. y de haber visto lo que vimos a merecido la pena.
 
 
 
 

Hasta otra vez que nos calcemos las botas.

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