martes, 15 de julio de 2014

ETAPA 5: RUBIÃES-TUI

DISTANCIA: 20 kilómetros
TIEMPO: 9 horas y 30 minutos

Hoy nos levantamos con un poco de nostalgia, ya que dejábamos Portugal.Los portugueses nos trataron muy bien y la señalización del Camino Portugués es excelente.El día amaneció más fresco que otros días.Salimos del albergue carretera abajo y giramos en pocos minutos hacia la izquierda, casi 180º, para caminar por una vía adoquinada, compartida por el Camino de Santiago y la Vía Romana que va hasta Astorga.Desayunamos caminando y nos tomamos unos bizcochos y unos batidos de chocolate.
En menos de un kilómetro cruzamos el puente romano medieval de Rubiães sobre el río Coura.En el siguiente cruce con la carretera, hay un bar que abre a las 7:00.
Continuamos por pista empedrada hasta llegar a São Bento da Porta Aberta, pueblo en fiestas y con un santuario del siglo XVIII.
Hay un bar en el pueblo.Nada más pasar la plaza del santuario, giramos a la izquierda para comenzar el descenso hacia Gotomil por una zona boscosa muy agradable, lástima que un reciente incendio le quitara un poco de belleza.Tras Gotomil se sigue descendiendo por pistas con mucha piedra hasta llegar a Fontoura.
Ahí hicimos nuestra primera parada, donde sellamos en un local-asociación, "Cantinho de Peregrinos", en el que una argentina nos explicó que allí estaba el cruceiro más antiguo de Portugal y que la Reina Isabel de Portugal fué la que trazó el Camino Portugués hasta Santiago.
Tras cuatro kilómetros llegamos a un albergue en Cerdal, a pie de camino y paramos a tomar un café con leche.Lo pedimos afuera, en la terraza.Entramos a sellar la credencial  y una mujer canadiense nos pidió las credenciales.Yo con mi inglés ni me había dado cuenta que era la dueña.Y comenzó a dibujarnos un naranjo como sello.Tras acabar con el sello manual, nos llevó las credenciales a la terraza y nos invitó a subir a ver el albergue.Nos contó que hace tres años hizo el camino con su marido y al pasar por la zona, vió la casa, casi en ruinas, y decidieron reformarla y habilitarla como albergue de peregrinos, pidiendo la voluntad tanto para dormir como para tomarse un café.Curioso punto donde poder alojarse.
Antes de llegar a Valença do Minho, nos encontramos a Ana y Juan, y nos refrescamos en un lavadero y llenamos las cantimploras en una fuente anexa.
Llegamos a Valença do Minho a las 11:00.Fuimos al albergue a sellar la credencial, pero estaba cerrado, y fuimos recorriendo la fortaleza de la ciudad, zona emblemática de la misma, ya que merece la pena caminar medio kilómetro más para poder ver esta parte de la ciudad.
Curiosa decoración la que nos recibió, con sombreros en todas las calles de Valença do Minho.
Y no nos podíamos despedir de Portugal sin comer un rico bacalhau a bras en el restaurante Solar do Bacalhau.Recomendado 100%.
Tras un parón un poco largo, reemprendimos camino hacia Tui.Tras salir de la fortaleza, llegamos al puente internacional sobre el río Miño, de 1886, que hace las veces de frontera.
Tras cruzar giramos a la derecha para entrar en España.Al inicio de Tui no está muy bien señalizado y anduvimos algo perdidos.
Tras preguntar, iniciamos el ascenso hasta el casco antiguo de Tui.Llegamos a la catedral y vimos muchas mochilas.Pensábamos que no tendríamos sitio en el albergue, aunque habíamos leído que se daba preferencia a los peregrinos que venían de Portugal, ya que Tui es punto de partida para obtener la Compostela en Santiago.Eran las 14:30 y el sol apretaba de lo lindo.Nos costó encontrar el albergue público, ya que no está indicado.
Al llegar al albergue sólo había 4 personas.El trato de la hospitalera no nos gustó mucho, ya que estando el albergue vacío, Ana, mi chica, le pidió para dormir abajo los dos y se negó porque no sabía si se llenaría el albergue y que por la noche, si eso, que se cambiase.Con hospitaleros así, se nos acaba el Camino...pero no nos amargó la tarde-noche.
Por la tarde, las "Ana's" se quedaron durmiendo la siesta mientras Juan y yo fuimos a recorrer algo de Tui.Más tarde fuimos todos juntos, incluidos Marcelo y Nilton, a comprar algo para hacer una rica cena de despedida, ya que los amigos brasileños al día siguiente alargaban la etapa hasta Redondela y no coincidiríamos más.
Fué una velada de risas regada con Albariño, siempre con la sombra de la hospitalera, que no permitía el alcohol dentro del albergue pero nos las ingeniamos para disfrazar el vino. :)


#adiosportugal

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